Un sueño cumplido.

Un sueño cumplido. Esa es la frase que mejor resume como nos sentimos en el club. Hemos conseguido hacer realidad nuestro anhelo más profundo y ansiado: celebrar una carrera de enduro en Agaete.

Foto de Juan Ramón Martín

A todos nos gusta bajar, sólo que algunos aún no lo saben. Ya sea por caminos de cabras o por pistas asfaltadas de dos carriles por banda, cada bajada que hacemos con la bici nos retrotrae a nuestra infancia, a aquella sensación tan maravillosa que experimentábamos cuando nos tirábamos de lo más alto del tobogán del parque. Daba igual tener que caminar media hora para llegar al parque y otra media hora para volver, lo que importaba era ese insignificante segundo en el que al deslizarnos por la rampa nos sentíamos los reyes del mundo. Te olvidabas de los deberes, del rasque que te metió tu padre por haberle quitado el caramelo a tu hermano pequeño e incluso de la tristeza de no poder tener un perrito porque vivías en un piso. Ese segundo de bajada sencillamente te aliviaba todas las penas. Y sólo había algo mejor que tirarse por aquel tobogán, y era hacerlo en compañía de tus amigos.

Pues al querer organizar un enduro hemos querido trasladar esto mismo a todos los participantes. Un tobogán, o seis, donde dejar atrás por un rato todo y sólo preocuparse de disfrutar de ese tobogán. Hemos querido además que ello ayudara a nuestro pueblo, a nuestra comarca, con una afluencia de participantes, acompañantes y espectadores que al comer, beber, comprar y dormir en el pueblo tanto apoyan a la pequeña economía local.

Meses de trabajo, preparación, planificación, organización….. Sería muy muy difícil exponer de manera rápida todos los sacrificios que nos ha acarreao este trajín (y ojo, que el meneo del Xc no fue mucho menos), con el enorme coste que ello conlleva (mi matrimonio sigue en pié porque mi mujer es una santa). Por ejemplo, uno de estos costos fue que por falta de tiempo para prepararme adecuadamente para la carrera de Hoya del Abade tuviera que cambiarme de modalidad en el último momento.

Cuando por fin entramos en el calendario oficial de la Federación Canaria de Ciclismo con una fecha asignada vimos como la expectación se disparaba. Amigos y conocidos nos interrogaban acerca de por donde íbamos a pasar los tramos cronometrados, los enlaces….  Pero claro, teníamos unos planes que debíamos cumplir, y la publicación del trazado estaba también planificada. Pero la expectación de la gente era enorme. Tras un año 2017 con tan poca competición endurera, la idea de un enduro nuevo, con tramos 100% ineditos en el mundillo, una zona inexplorada para los que visten ropas anchas y que además fuera tan temprana en el calendario tenían a la gente desesperaita. Algunos hacían cábalas acerca de esta o aquella bajada, que si Amagro, que si Anzo,  que si San Pedro, que si el camino nuevo de Piletas…… Es más, hubo quien nos confesó espiar nuestros estravas, runtastic, gármines conectes y demás servicios de GPS para tratar de averiguar el trazado.  Y la verdad es que no acertaron una.

Y con todo este panorama llegó febrero. La expectación era enorme. La directiva del club decidió publicar los tramos con antelación a la carrera, llevando así la contraria a lo habitual en otras carreras (ocho días antes con la posibilidad real de entrenar los tramos de sólo dos días no laborales). Gracias a ello Agaete se llenó día si y día también de gente que  independientemente de que finalmente se apuntaran o no al evento, disfrutaron de todo el trabajo realizado por los integrantes del club, amén de todas las demás bondades culetas, especialmente las de restaurantes y bares que literalmente tenían más bicis que coches aparcados delante de sus puertas . Y nos empezaron a llover las críticas, unas críticas positivas casi unánimes que llevaremos siempre en nuestro corazon. Alguna cosilla para mejorar, por supuesto, pero prácticamente todos estaban encantados. Mientras, el número de preinscritos no hacía más que aumentar y aumentar. Tanto, que debido ello tuvimos que replantear y replanificar aspectos vitales de la carrera como la distribución de los árbitros. Aún con una hora y cuarto de enlace, nos encontrábamos con corredores en el tramo 1 y en el 3 de manera casi simultánea. Llegamos a ir una tarde a cronómetrar lo que tardarían dos de nuestros voluntarios en mover a los jueces porque con tanta gente estaríamos justitos de tiempo. Incluso cuatro días antes de la carrera se tuvieron que hacer unas modificaciones en un tramo, modificaciones que en el tiempo récord de 24 horas nuestros ingenieros de caminos sortearon evitando problemas mayores.

Cuando llegó aquel fin de semana teníamos la responsabilidad de dejar todo listo para el enduro con más participantes de la historia en Canarias. Se dice muy pronto, pero la realidad es que ni dormíamos ni parábamos. Colocando señalización a sol y luna (sombra en Agaete poca) pateando una y otra vez los tramos revisando que todo estuviera correcto, ultimando detalles como la comida de los participantes…. Era un no parar. Por eso nos dio tanta magua  el que por imperativo del Dios Eolo y sus representantes en la Tierra el Cabildo insular y el Gobierno de Canarias se nos suspendiera el evento. Un auténtico toletazo directo a la línea de flotación anímica. Pero ese mismo día teníamos claro una cosa. No lo suspenderíamos ni aunque el Delta volviera para terminar de tumbar lo que quedaba del Roque Quebrado, no. Buscaríamos la forma de celebrar la carrera.

No fue fácil. Gracias a Dios y a todos los clubes no hay un fin de semana que no haya una carrera de escuelas, un XC, una cicloturista o una cromoescalada a lo largo de alguna de nuestras queridas Islas Canarias. Esto presenta multitud de inconvenientes, como la disponibilidad de árbitros o el que hayan corredores de diferentes disciplinas que tengan que elegir qué carrera hacer tal o cual día. Pero nos aceptaron una fecha, el 27 de mayo, y comenzaron de nuevo los preparativos. Y cuando reabrimos inscripciones vimos que aún se apuntaba más y más gente. Incluso  siendo el Campeonato de Enduro de Canarias en Artenara este mismo mes no dejaba de haber gente en Agaete entrenando. No nos lo podíamos creer, viviamos en un sueño. Llegamos a los 150 preinscritos. Un número que en ninguno de nuestros más optimistas sueños podíamos siquiera imaginar. Y con mucha variedad. Auténticos top del mundillo, cadetes con bicis rígidas que nunca habían hecho un enduro, globeros como yo que jamás se habían apuntado a una carrera…. Habíamos hecho lo impensable, hacer tan atractivo el enduro que cualquiera con una bici de xc lo podía hacer, o dicho como lo haría un político, habíamos popularizado el enduro.

Quiso el divino que el 27 de mayo fuese un día ideal para la práctica del ciclismo. La ventolera se apaciguó, Lorenzo se despertó sin ganas de apretar y la lluvia se fue de vacaciones. Nosotros amanecimos como mismito habíamos acabado la noche anterior (y la otra, y la otra)…. marcando. Queríamos y creo que conseguimos que se respetara el trazado, que nadie se nos “echara fuera del plato” y que se cuidara el entorno. Conseguimos la colaboración de más de 40 voluntarios, amén del apoyo de nuestro patrocinadores y colaboradores. Nos dividimos por equipos de trabajo, cada uno con su función asignada. Unos con la responsabilidad de avisar a caminantes y espectadores de la existencia de la carrera así como los puntos buenos para ver “ese brinquito” o dónde no ponerse para no alcanzar en caso de caída. Otros estaban estratégicamente colocados en los lugares más técnicos y difíciles  “porsiacaso” …. bueno, Moisés tuvo que recoger a uno 15 metros ladera abajo. A mí me tocó estar en el Tramo Cronometrado 1 – 4G Flota, el más técnico por cierto. Tenía el honor de estar ahí cuando todo empezó y me sentía responsable de que todo saliera bien. Tuve que salir de la zona de meta con todo mi equipo de voluntarios una hora antes de que saliera cada corredor, acompañando a las dos muchachas que iban a tomar los tiempos. La que se quedó en meta, bien, pero la pobre que le tocó subir a Lomo del Manco acabó rendidita la pobre. Pero las prisas…. ¡siempre las prisas! hicieron que me dejara atrás material necesario en el tramo. Así que volví a bajar a las Candelarias para, con ayuda de Donato, volver a subir embalao aquel sendero que tanto me gusta bajar. Gracias a Dios, aunque hubieron caídas, ninguna revistió de gravedad. Pero verles las caras a los corredores era todo un premio. El que no iba concentrado iba sonriendo, y algunos las dos cosas a la vez.

Al pasar el último corredor por meta, tocaba correr. El grupo se dividió entre los que teníamos que estar en el Tramo Cronometrado 4 – 7 Newtons y los que se quedaron en el TC1 para dejar todo como mismo estaba, limpito. Y llegamos justitos, a 300 metros de la salida adelanté al primer corredor que llegaba con tiempo para su salida.  En este tramo, ya más relajado técnicamente pero mucho, muchísimo más rápido y físico, tuve la inmensa suerte de que me acompañara mi familia un ratito viendo como volaban los participantes rumbo al fondo de El Juncal. Mi hijo mayor en particular que nunca había visto una carrera de estas, alucinó en colores aumentando así su ilusión con este deporte. Terminado el último corredor, me tocó a mi recoger casi toda la señalización del tramo. Para nosotros es importantísimo el cuidar el entorno, que es el legado de nuestros hijos.

Llegué al pueblo a tiempo de apenas ver algunos corredores en la meta del Tramo Cronotrado 6 – Villa de Agaete, y de flipar como lo hacían. Era el último tramo, no había que dejar una reservita de fuerzas para volver a subir a un punto muy elevado, y lo daban todo por ahí pa´bajo. Todo. Alguno incluso tuvo un golpe fuerte del que gracias a Dios poco a poco ha ido recuperándose.

Ya en meta no paramos de trabajar. Música, comida, asientos, trofeos….. había bastante que hacer. Nuestros voluntarios que ya estaban allí no descansaban para que todo estuviera perfecto. Incluso el alcalde acabó poniendo platos de paella a participantes y acompañantes. Todos a una. Paella, dulces y golosinas, refrescos… todo era poco para esos gladiadores de dos ruedas que habían dado el todo por el todo en una competición tan joven, inexperta, pero que se había ganado el derecho a ser el evento más deseado en el mundillo endurero. Tanto es así, que recuerdo estar ayudando a poner la primera tabla de clasificación en la pared y mirar hacia atrás donde había dejado mi plato de paella aún sin probar y no verlo ya que los corredores se agolpaban unos sobre otros para ver cuánto habían hecho en tal o cual tramo (al que amenazé con escacharle la cabeza si me pisaba el plato que me perdone, que estaba esmayao jajajaja).

Foto de Pedaleandoporcanarias.com

Y digo bien, la primera tabla de clasificación. No voy a juyir de la polémica. Hubieron errores en el cronometraje. ¿De quién? sinceramente, es irrelevante. Yo soy de los que opinan que para equivocarse no hace falta sino nacer. Ningunito somos perfecto, y creo firmemente que no hubo mala intención en ningún momento. ¿La causa? Pudieran ser muchas….. Pero el objetivo del error lo tengo claro : ninguno. No creo que se favoreciera intencionadamente a nadie con el cronometraje. Por supuesto que hubieron bailes en las clasificaciones, pero sinceramente no creo que se beneficiara a unos sobre otros “queriendo”. Pero claro, también entiendo a todos los participantes, que querían un cronometraje correcto de acuerdo a su esfuerzo. Y me consta que tanto el club como la mismísima federación está estudiando la manera de que esto se solucione, pero niños, mucho me temo que lo del chip va a suponer que las inscripciones sean algo más caras. En cuanto a las sanciones que se aplicaron…. Yo personalmente hubiera sido más tajante con la aplicación de la normativa. No digo que se hubiera favorecido o perjudicado a este o al otro, sinceramente me da igual quien ganara. Pero estoy convencido de que las normas están para aplicarse, y según me dijeron este tipo de incidencias venían siendo recurrentes en estas competiciones. Con un número tan grande de participantes hubiera sido la ocasión ideal para poner alguna sanción ejemplarizante de cara a que la próxima vez pepito o menganito se lo piense un poco mejor antes de brincar por arriba de tuneras y julagas y baje por donde marca el trazado natural del sendero. Porque, como en alguna tertulia hemos hablado, o echan por donde es o bien sembramos semillas de tunera en el filo del camino (es broma jajajaja).

Foto de Pedaleandoporcanarias.com

Y tras la entrega de premios, tocó recoger. Recoger todo el tenderete que teníamos montado en el Parque Municipal donde disfrutamos todos de un grato agradable comentando los pormenores de esta y otras carreras. Así dábamos por finalizado todo este sueño que tantas ilusiones nos había traído, con un sabor de boca enormemente bueno (aunque todo es mejorable), sintiendo que habíamos hecho algo bueno por la comarca -prueba de ello fueron las envidias políticias en las que nos quisieron mezclar sin éxito- y la repercusión mediática tanto en prensa especializada como en los medios de comunicación generalistas tuvimos. Ahora, pues a seguir con nuestras vidas y a alejarnos un poco de esto de la bici……..

¡te lo creíste! jajajaja ….. ya  estamos trabajando para el enduro del año que viene, que vendrá con novedades y sorpresas de arremangarse.

Desde esta humilde tribuna, darles las gracias a todos los que confiaron en nuestra propuesta, patrocinadores, colaboradores, organismos públicos…. y en especial a los voluntarios. Gracias, mis niños. De verdad, nadie se lo pasó tan bien como nosotros viéndolos a ustedes disfrutar de este nuestro sueño.

Un abrazo. Nos vemos el año que viene, o antes 😉

NOTA: Lo publicado es meramente un artículo de opinión del autor. No representa más que un consejo, una opinión, el parecer de una persona, y nunca algo vinculante. El club y sus empresas patrocinadoras no se hacen responsables de las opiniones vertidas por su autor. Tampoco se hacen responsables de que con semejante discurso te haya entrado sueño….

Actualización…. rebuscando en el ordeñador encontré unas cuantas afotos, por si a alguno le hace ilusión verse….