Mi Fudenas 2014. Episodio 3. Día 1. Corralejo-Antigua (reeditado)

El día de la carrera. Bueno, yo fui a la modalidad ruta en dos días, pero bueno, se me entiende. Era un manojo de nervios… ¿llegaré al corte? ¿aguantaré? ¿pincharé? todo eran interrogantes, todo era nuevo para mí aquel día. ¿quieres saber lo que pasó? acompáñame en las siguientes líneas……

 

 

Mi Fudenas 2014. Episodio 3. Día 1. Corralejo-Antigua

Amanece en Corralejo un sábado 25 de octubre de 2014. El día en el que iban a hacerse valer todos los entrenamientos del año. El primero de los dos días de Fudenas 2014.


Llegando al parque acuático Baku, lugar de la salida.

Sonó el despertador. Y sonó apenas 20 minutos después de una larga noche de nervios e insomnio. Pero ya era irreversible, había que levantarse. Total, que entre bostezos recogemos los bártulos, desayunamos y tiramos pal parque acuático donde comenzaba el evento.

 Llegamos justo a tiempo para ver la salida de los corredores. Y digo bien, los corredores, los que iban a disputar la carrera. Nosotros, los que salíamos media hora más tarde íbamos a participar en una marcha cicloturista. Por mucha clasificación que nos pusieran lo nuestro poco se distanciaba de lo que sería “dar una vuelta”. Ellos sí que corrían….. ¡y de qué manera!

Preparados para afrontar el “gran desafío”

Menudo tenderete tenían montado los organizadores. Carpas, arcos de salida, baños, puntos de información, vigilancia, asistencia técnica…..  Fuimos derechitos a buscar las burrillas. Habían tenido la increíble paciencia de colocar alrededor de 2000 bicis por orden alfabético. De verdad, la organización no dejó de sorprenderme en todo el fin de semana.

Empatamos bastante tiempo…… era inevitable. No podias dar dos pasos sin encontrarte con un amigo, con un conocido, un compañero de rutas, un vecino o un familiar (incluso con todo ello a la vez). Ví gente que ni imaginaba les gustara la bici.

Se respiraba un ambiente de extraño para mi. Mucha bici, mucho ciclista, mucha licra….. La verdad es que te podrías quedar todo el día mirando los modelitos que llevaban algunos y algunas….  La blusa mía de Tom y Jerry hubiera sido de las más normalitas. Vi panteras rosas, Capitanes América, diablos del infierno, gatitas presumidas, cangrejos de río…..  Y soldados.  Gracias a cierto chivatazo de un amigo “fudenero” ya habíamos visto cómo sería el maillot que nos darían al día siguiente. El maillot de caza y pesca. Pues bien, vimos algunos que lo llevaban puesto. Nos llamó la atención, pero tenía explicación. Eran componentes de la organización que participaban entre la gente para “vigilar y proteger”.


Otro grupo de amigos… David, Juan Carlos, Pedro, Marrero……


Era complicado salir del recinto del parque con tanta gente

Casi llegando a la salida la bici de Claudio empezó a dar la lata. Los cambios se saltaban. Gracias a uno de los mecánicos que la organización había colocado cerca. En dos minutos solucionó el problema.

Muy amañao el compa, la dejó fetén en naíta.

Debido a ello nuestros compañeros se nos habían adelantado y nos aguardaban en la larga cola de la salida. Tanta gente había que tuvimos que llamar por teléfono y nos dijeran dónde estaban. Recuerdo llegar a donde el resto del grupo y con las bicis al hombro “introducirnos” en el amasijo de personas y bicis que era aquello. Unas muchachas se nos mosquiaron, dijeron que nos colábamos…… le dije la verdad, que en cuanto se diera la salida las dejábamos pasar para verlas delante nuestro. Por caballerosidad nada más, oiga.

¡Hola, buenos días! aqui estamos un fin de semana más…….


Preparaítos.

Y se dió la salida……. bueno, se dio pa los de la punta alante de la fila. Recuerdo empezar a ¡andar! a los 15 minutos, y algo más para la primera pedalada. Era brutal la cantidad de gente.

Salimos de Corralejo y por la costa norte de la isla comenzó la aventura. Pistas de tierra anchas como la autopista del sur (de mi Gran Canaria) eran perfectas para que se fueran distanciando los “competidores” y así evitar apelotonamientos.


Quizás la imagen más bonita de Fudenas, una pareja compartiendo su afición. Bravo.

 

Al poco de empezar comenzó mi calvario. Al que le gusta brincar y hacer el indio, pasar junto a los caminos que ví y no poder desviarme hacia ellos es como enseñarle a un niño un caramelo y decirle que no lo puede tocar. Pistas, pistas y más pistas. Pero bueno, sabía a lo que venía y aún tenía esperanza de encontrar algo más “entretenido”.

Algo con lo que me encontré al poco de comenzar y que ví en varias veces a lo largo de los dos días, fue que en cuanto había algo complicado (una subidilla, un banco de arena, alguna bajada el 2º día…) la gente se te paraba delante. Oiga, no me parece mal que se paren. Pero lo que me fastidió fue que fuéramos yo y algún otro como yo pidiendo paso para intentarlo, sólo por aquello de conseguirlo (adelantar en una cicloturista es bobería), y nada. Como diría el gran Manolo Vieira…. “muy educadamente….. ¡ni caso!”. No te dejaban pasar, ocupaban el tramo ciclable caminando o incluso parándose a lo que fuera. Repito, no me parece mal que te pares, yo mismo me paro a ca rato. Pero a un ladito, pa no estorbar a los demás. Tres veces en tres sitios distintos pedí paso…. hubo hasta quien me miró mal. Así que en cuanto llegaba a una pelotera, me ponía la burra al hombro y brincaba por donde fuera.


No me jorobes….. ¡Un carril bici!

Primer avituayamiento. Aguita pal body.

Acabaos de empezar y ya con la lengua fuera


Segundo avituallamiento. Aguita y zumo de pitufo pa que te baje el pizco de plátano.
Plátano de Gran Canaria, por cierto.

Tras el segundo avituallamiento, comenzaron los nervios. El puñetero control. Habíamos empatao mucho tiempo en la salida de Corralejo. Y según mis previsiones, iba justito. Agaché la cabeza y de lo más fondo de mi salió alguien que no conocía. Un pedaleador nato. Ni miraba si lo que había debajo de mis gastadas saguaro eran piedras, arenas, tierra o tachas. Pegué a pedalear como nunca lo había hecho. Jamás en mi vida había tenido (ni tendré mientras me acuerde) esa media de pulsaciones. El control de Puerto del Rosario….. ¡que no llego!


Terraguero….. una constante en Fudenas


Esta fué la última foto que saqué antes de agachar la cabeza y tirar como nunca.


Llegando a Puerto del Rosario.


Un amigo, Gustavo,  con el que coincidí llegando a Puerto del Rosario.

Hasta que no ví el marismo no sabía donde estaba. Dándole a too meter a la bici sin mirar apenas por donde iba. Estaba preocupado por llegar al control. Tan preocupado que cuando llegué a Puerto del Rosario ví que me sobraban…. 30 minutos . Bueno. Lo conseguí, pensé yo. Y me puse por allí a comer y descansar en lo que esperaba a mis compañeros, ya que las prisas se acabaron. En esto que vino otro participante, aún más agobiado que yo y preguntó …. ¿donde está el arco del control? En ese momento caí. No había ningún arco de control. Ninguno. Me sentí como si se hubieran reído de mí.

Más tarde me enteré por terceros de que el famoso control era un militar, miembro de la organización, que a X hora, más tarde de la que se había anunciado, se puso en el paso de los participantes y les retiró el dorsal dejándolos fuera de la competición, digo, de la cicloturista. Y el colmo fue cuando me contaron de que llegaron a Antigua gente que pasaron más tarde por Puerto del Rosario que los que habían “descalificado”.


L
legada a Puerto de Cabras de mis compañeros.


Llenando las petacas.


Había gente que no paraba en los avituallamientos.


Reagrupandonos en Puerto de Cabras


A Dani se le quedó la barba más “rubia” que nunca.
Fuerte terraguero, cristiano

Cuando nos reagrupamos partimos todos otra vez. Todos menos Juanvi, el que pensábamos que debería de estar llegando a Antigua. Y partimos sin prisa. Ya el control había sido superado. Incluso Orlando, que iba cansaito, pudo llegar a tiempo.


Pedro, con el que he compartido más de una ruta, por la zona del aeropuerto majorero.


Junto al aeropuerto.

Tras este paso por un pequeño túnel, venía una larga subida de “falso-llano” donde pegaba el calor de lo lindo, y cada vez peor. Tras una pequeña cuestilla, alcanzé a Juanvi…. porque se paró a esperarnos, claro, que si no ni de coña. Al poco se nos unió Ezequiel, que venía cansaillo, y al poco Jose Juan.


Venía mucha gente cansada. Era fácil ver gente caminando.


Ezequiel alcanzándonos


Jonás, que se hizo Fudenas enteramente por su cuenta.


Mira que es raro ver a Claudio con Mochila


Ya quedaba menos

Ya en poblado, un soldado me dijo…. ¡500 metros! Clavé freno y me senté a esperar. El muchacho vino hasta donde yo y me preguntó “chacho, que te pasa” y le dije “nada hombre, voy a esperar a los compañeros”….. me miró extrañao, como si estuviera viendo a un marciano, meneó la cabeza y volvió a su puesto. Ese día entramos Juanvi, Ezequiel, José Juan y yo juntos. Orlando, Dani y Claudio se habían quedado un poco rezagaos. Pero poco, enseguida llegaron.


Imagen de la llegada del primer día.


¡fuerte jalaaá!

Derrotados, nos quedaba aún otra “trialera”…. limpiar las bicis…. Un buen ratito limpiando y engrasando las burrillas para el día siguiente. Incluso Ezequiel tuvo tiempo de arreglarle la cadena a uno que pasaba por allí.


Emborregaos.

Intentamos ducharnos, pero viendo que no había presión de agua fuimos a ver si papeábamos algo. Entramos al comedor, y previa identificación, nos sirvieron la comida.

Pollo, macarrones, pan, fruta, refrescos, agua… no era comida para reyes pero con el jilorio que llevábamos a mí me supo a gloria. Incluso había un servicio de fisioterapeutas para dar masajes a los participantes. Eso sí, con tanta gente era inevitable hacer cola.


La “chucha” que nos habían preparado


Cambiando impresiones

Aquí en Antigua el despliegue militar era más que notable. Me saqué algunas fotos para enseñarle a mi hijo “los coches de los soldados”…. lo cierto es que todos estos vehículos dieron servicio a la carrera.


¡jala, jala! Chacho, creo se movió 0,0001 cm

Tras comer llamamos un taxi y nos fuimos a Caleta de Fuste. Allí teníamos reservado una noche en una casilla para dormir. Fran, que finalmente no pudo venir, la había gestionado y nos la cedió para nuestro uso y disfrute. Nuevamente, gracias compa.

La casita estaba muy bien. Pero lo mejor que tenía era la piscina…. me metí en ella más de media hora, hasta que me dio frío. Jolines, que bien me sentó. Y así todos disfrutamos de un agradable rato conversando con los pies en remojo, que buena falta nos hacía.


Margullando un poco

Después de relajarnos, fuimos a por unas isotónicas y por unos productos dietéticos para pizquiar.  Y alegando alegando y chupando cerveza nos dio la noche.

Antes de salir a cenar preparamos las cosas para el día siguiente. A Orlando, que estaba medio desmotivado, lo convencimos entre todos para que no abandonara. Y después de haber terminado el segundo día creo que la satisfacción personal suya de haber terminado y la alegría del resto por haberlo hecho todos juntos mereció la pena el esfuerzo.


El rincón de los aromas

Y nos acostamos a dormir. Confieso que caí rendido. Pero eso sí, dormí, no pensé en lo del control ni un segundo más.

Enlace a la página web del evento: fudenas.com

Enlace al vídeo de Daniel Acosta con las fotos del grupete Un recuerdo de Fudenas

Enlace al vídeo de Jose Juan grabado durante el evento: https://www.youtube.com/watch?v=WznYxH0qMds

NOTA: Lo publicado es meramente un artículo de opinión del autor. No representa más que un consejo, una opinión, el parecer de una persona, y nunca algo vinculante. El club y sus empresas patrocinadoras no se hacen responsables de las opiniones vertidas por su autor. Tampoco se hacen responsables de que a estas alturas del año te quieras apuntar para ir a la carrera y que estén cerradas las inscripciones, pero si te recomiendan que para el año que viene estés atento y no te quedes fuera.