El ciclismo…. ¿un deporte caro?

Recientemente he visto un debate en uno de tantos grupos de wasap en los que todos estamos, que si las bicis son demasiado caras, que como puede valer más una bici de enduro o de carretera que un coche… y me he planteado hablar aquí en este foro acerca no sólo del precio de las bicis, sino en general, si el ciclismo es un deporte caro o barato.

Hay bicis de 200 euros, y las hay de 14.000. Todas tienen en común algunos elementos: todas están formadas tomadas como base un cuadro hecho con tubos de diversos materiales, todas tienen dos ruedas, se manejan con un tubo más o menos curvado llamado manillar, casi todas tienen un sillín donde descansar nuestras posaderas, funcionan gracias a la fuerza que ejercemos con nuestros pies sobre los pedales y disponen de un sistema de frenado para reducir la velocidad. Y aquí empezamos ya a mirar…. No todas las ruedas son iguales, no todas los manillares son iguales, no todos los frenos son iguales…… ¡ni siquiera los sillines son iguales!. Existen multitud de gamas de producto, acorde a los diferentes bolsillos y necesidades.

Tomemos un ejemplo, hablemos de frenos. Todos conocemos la gamas de componentes XT de Shimano, que podríamos calificar de gama media-alta. Por encima tenemos aún más donde elegir, con mejores prestaciones (y más caros también), y por abajo lo mismo, algunos modelos incluso que sólo se montan en bicis de fábrica. Estos frenos, cuyo precio oscila entre 200 y 300 euros, suponen ya una inversión a pensarse. Pero… ¿Si te dijera que hay frenos de más de 600 euros la pareja? Y si ahora te digo que los hay que no llegan a 60 la pareja….. Y todos frenan. ¿porqué comprar el modelo caro?

Ese es el verdadero trasunto. Obviamente, porque son mejores. ¿y qué siginifican que son mejores? Pues, podríamos hablar de que frenan con más potencia, que aguantan mejor los esfuerzos y temperaturas que se producen en bajadas muy largas, que …. Y ahora te preguntaré yo…. ¿de verdad necesitas estas prestaciones para tus salidas? Si lo piensas fríamente, igual no los necesitas. Sin embargo, el tener a golpe de relativamente pocos euros una mejora en la bici nos atrae a todos.

Me explico. Traslademos esto al mundo de la competición automovilística. Tu coche, mi coche, de fábrica viene equipado con unos frenos. Unos frenos de gama baja, puede que hasta gama media. Sin embargo, se le podrían poner los mismos frenos que usaba el Kankunen o el Carlos Sainz (sí, ya se me notan las canas y los pilotos actuales no los conozco). Podríamos gastarnos a lo mejor esos 2000 euros en esos frenos tan tan buenos, para frenar mejor en…. los semáforos. Y quien dice frenos dice neumáticos de 300 euros la unidad, centralitas de 1000 euros o tubos de escape de precios exagerados. A eso me refiero, en el ciclismo puedes acceder a material de la más alta competición por precios relativamente asequibles respecto a otros deportes. E incluso lo puedes ir comprando al golpito, este mes los frenos, cuando la paga de navidad las ruedas, para mi cumple el manillar….

Aquí es donde entra en juego ya la cabeza de cada uno, y las cuentas que debe de sacar. Y cuando digo sacar cuentas, no me refiero sólo si tendrá dinero para comprar, siguiendo con el ejemplo, esos frenos y pagar la factura de la luz, sino también a si realmente vamos a notar esas mejoras. Pongamos un ejemplo: si haces enduro sí o sí vas a notar la mejora en unos frenos de gama superior, pero probablemente te la refanfinflará que tenga monoplato aguileño o molinillo de dos platos, ya que “parriba” vas a sufrir sí o sí. O, si haces XC, notarás muchísimo unas ruedas más ligeras y si mejoras los frenos no vas a notar naíta. Resumiendo, que cada uno debe de valorar, y valorar fríamente con lógica y tranquilidad, si esas mejoras nos van a repercutir de verdad en el rendimiento o en la comodidad de nuestra bici de manera que justifiquen el desembolso. Por ponerte un caso extremo, de nada te sirve comprar un portabidón ultraligero de 3 gr. cuando tu bici pesa 15 kilos y en la mochila llevas un bocadillo de chorizo de Teror y una lata de  Clipper de fresa..

Y es que cuesta muchísimo desconectar el “modo compra compulsiva” que todos llevamos dentro. Cuando vemos a un compañero de grupeta que se acaba de instalar el monoplato a todos (todos, a ti también) se nos van los ojos desconsolaítos y  según llegamos a casa nos ponemos a mirar precios, sin muchas veces acordarnos de que igual nuestro casco ya está caducado (sí, los cascos caducan) o que la horquilla hace tiempo que debíamos de haberle cambiado el aceite y retenes , utilizando un dinero que nos podría hacer más falta en cosas verdaderamente más vitales que una mejora de un componente que muy probablemente ya funcione perfectamente.Y es que a veces nos obsesionamos con mejorar nuestra bicicleta obviando el mantenimiento de la misma, lo cual puede desencadenar en una avería grave -y cara de reparar- o en algo peor, un accidente.

Volviendo al tema del casco…. Hay muchas otras cosas, vitales como el casco, o accesorias como podría ser un candado antirrobo para uso urbano de la bici, pero que también valen dinero. Cuando compramos una bici, vemos en el escaparate “2.999,00 euros”, sacamos cuentas -que si con la paga doy una entrada y el resto lo financio, que si con la beca lo pago, que si vendo la otra y tengo para la mitad….-  y nos tiramos a por ella olvidando que la bici no vale los 3.000 euros esos. No, la bici vale eso más todos los accesorios que necesitas para disfrutarla. No vas a ir desnudo por la calle, tendrás que comprarte una ropa para poder ir encima de la bici, a la primera salida que hagas verás que necesitas uno de esos pantalones apretados con una compresa en el culete para que no te duelan las posaderas, creo que los llaman culotte. También te darás cuenta de que tienes que llevar agua, súmale un bidón y un portabidón. Si te para la autoridad sin casco fuera de poblado o incluso  dentro de él si eres menor de edad, te pueden dar una recetita buena, eso si no te das un castañazo que te enseñe por las malas lo importante que es llevarlo puesto -y bien puesto- en la cocorota. O guantes, que si te caes lo primero que suele llegar al suelo son tus manos. Al poco verás que tu blusa de deporte no es todo lo cómoda que habías pensado, y querrás comprarte una apretaíta -maillot- como la que lleva ese que sale en la tele, que aunque resalte tu curva de la felicidad te queda tan cuco. Y si te da por coger la bici muchas horas, pues una mochilita para llevar el bocadillo, o unas herramientas por si se te ofrece arreglar algo, el abrigo por se hace viruje…… Pues bien, todo eso, casco, ropa, mochila, bidón y portabidón, herramientas, repuestos… no están incluidos en el precio que viste en el escaparate. Con esto quiero decir que debemos de sumar el precio de todos estos chismes al presupuesto que habíamos pensado gastar, que reserves una parte del mismo para todos estos atarecos. Ah….. y recuerda, antes o después tendrás que pasar por el taller/tienda a buscar un neumático de repuesto o a pedirle al mecánico que te solucione esos ruiditos tan molestos que te hacen los pedales.

Otra opción para mejorar nuestra bici o adquirir una superior a mejor precio es el mercado de segunda mano. Pero ojo, no es oro todo lo que reluce. Te puedes encontrar una bicicleta que te dice el vendedor “mi mujer sólo la cogía para ir a comprar el pan” y resulta que tiene más kilómetros que mi coche cuando tenía a mi novia (hoy mi esposa) en La Aldea y trabajaba en Telde. O gente que compra la bici en 1000 euros y pretende venderla en 900 después de tres años y con cuarenta carreras en sus ruedas. Por supuesto que en el mercado de segunda mano encontrarás gente honrada y que te dirán de verdad cómo está eso que quieres comprar, pero la única forma de estar seguro de que eso es cierto es o bien conociendo bien a la persona o bien conociendo los síntomas de desgaste de esos componentes que quieres comprar. Y es que la bicicleta entera, desde la punta del manillar al último taco de la rueda trasera, está sometida a desgaste. Tiene una vida útil, que si hacemos todo el mantenimiento de forma correcta podemos decir que tiene un tiempo de uso concreto, y si no lo hacemos, este tiempo se reduce drásticamente, haciendo que muchas veces no merezca la pena pagar algo ni siquiera al 20% de su valor de compra nuevo porque le quedan dos telediarios de uso en condiciones. También es verdad que hay gente que se quita de encima cosas a precios muy muy bajos cosas en muy buen estado pero que les estorban en sus empetados trasteros, pero esas oportunidades duran menos que un caramelo a la salida de un colegio. Por eso el mercado de segunda mano no lo recomiendo a personas que se inician en este mundillo, son presa fácil para vendedores sin escrúpulos, que aunque pocos, los hay. Y ojo, que también existe gente que vende bicis completas o componentes sueltos procedentes de robos, lo que nos convertiría en cómplices del delito. Si vas a meterte a comprar algo de segunda mano, yo recomiendo un intercambio de DNI y un contrato privado simple de compra-venta donde queden registrados los datos de comprador y vendedor, “porsiacaso”.

Existe una tercera opción: montarte tú la bici por tu cuenta. Esta es una alternativa que no es apta para todo el mundo, ya que para que de verdad te suponga un ahorro importante hay que cumplir unos requisitos: tener el dinero en mano para comprar de contado, saber muy bien lo que se busca y tener algo de idea de mecánica para después acoplar todas las piezas que compres. Puedes alternar entre comprar cositas nuevas en tiendas de liquidación, segunda mano, aprovechar lo que tengas en casa o lo que le levantes a tus amigos, por supuesto a cambio de una cerveza. De esta manera puedes conseguir una bicicleta bastante mejor montada que la que podrías comprar en una tienda con las mismas perras, y con la ventaja añadida de que al hacerlo a tu gusto puedes priorizar en aquel elemento de la bicicleta que creas más importante para el uso que le vayas a dar, por ejemplo, la amortiguación en una bici de enduro o la ligereza para una de XC. Pero tiene sus contras. Para que esto sea así, tienes que estar fijo pegao y al tanto de las oportunidades que se presenten, que suelen volar por cierto, teniendo el dinero preparadito para pagar al momento. Claro, si compras cosas así ya es más complicado financiarlo. También tienes que saber muy muy bien lo que quieres desde el principio y marcarte un tope del cual no debes de salirte, porque como te salgas una vez ya después querrás mejorar en todo….. “comer y rascar todo es empezar”. Y olvídate de garantías, por supuesto. Y lo de tener conocimientos de cómo montar las piezas no es algo baladí, a poco que te pongas a mirar descubrirás que hay mil tipos de eje pedalier, que la cadena de 11 velocidades no te sirve para una transmisón de 9 cambios, que el plato ese amarillo que tanto te gusta no entra en las bielas, que hay manillares más anchos y más estrechos, que donde va la horquilla -pipa de dirección- no es igual en todas las bicis……  Resumiendo, es una alternativa incómoda por el trabajito de estar buscando cositas y armando la bici, lenta porque puedes pegarte la de Dios buscando ese amortiguador que no encuentras por ningún lado y compleja por la obligatoriedad de saber qué buscas exactamente, pero que si te desenvuelves bien con el destornillador, tienes las perras ahí escondidas y disponibles (sin que tu pareja se entere, claro), no tienes prisa y sabes hacia que lado enrosca un pedalier BSA, igual te puede parecer interesante y ahorras bastante.

Otro aspecto económicamente importante que no solemos pensar a la hora de comprar nuestra primera bici es ….. ¿qué tipo de bici me compro? . Vamos a la tienda, preguntamos cuál es la mejor bici que nos podemos comprar con XXX dinero, nos pasamos un 20-30% de ese precio (y el que diga que no, miente) y nos vamos de la tienda con la bici que el tendero tenía arrimada y que nos hizo un descuento del carajo. Pues bien, igual nos hemos llevado una bici de enduro gama baja y nos vamos a la avenida marítima y aquello pesa un quintal para pedalear. Conozco un caso de uno que se compró una fat-bike -bicicleta con ruedas extremadamente anchas- que tuvo que vender sus ruedas y cubiertas para montar unas que le permitieran usar la bici en llano. Ahí es donde nuestros amigachos nos pueden ayudar. Y cuando digo amigos, me refiero a personas que conozcamos del mundillo y que se muevan por nuestro entorno más cercano, porque si nos metemos en un foro a preguntar nos encontraremos con opiniones tan dispersas que no sabremos a quién hacer caso.

El comprar nuestra primera bici es algo en lo que yo aconsejo nunca gastarse demasiado. Porque de buenas a primeras nos compramos una bicicleta de maratón de 5000 euros, un auténtico pepino según el que nos la vende, pero a los dos meses descubrimos que nos gusta más la carretera, o el descenso, con lo que o tiramos de talonario y compramos una segunda bici, o vendemos -malvendemos- nuestra flamante bici perdiendo dinero para poder adquirir la bici adecuada a la modalidad que nos gusta. Yo siempre recomiendo comprar una bicicleta con lo mínimo, que para mi es rígida con suspensión delantera de aire y  frenos hidráulicos, y probar antes de meter mas dinero. Y si tienes una bici con la que probar, ya sea una de tu juventud que tienes guardada en casa de tus padres o una que te presten, mejor. Incluso alquilar una de una disciplina en concreto por un día para probarla y tantearla.  Y es que una bici se devalúa muy muy rápido, una bici al año de comprarla por muy cuidada que esté es difícil que te paguen el 60% de lo que te costó, y por ello, si la inversión en su día fue grande, ese 40% de 700 euros no es ni parecido al 40% de 5.000. Si  es que mi mujer está cansada de oírme decir “niña, esta es ya la última que compro, te lo prometo”.

Bueno, ya tengo la bici, el casco, los guantes, la mochila con las herramientas…. ¿y qué me falta? Pues compa, una cosa muy importante, vital. Un seguro, una licencia federativa, que te nos esnarizas en el campo y después los médicos son caros del carajo. Si no me crees, pregunta cuánto vale hacerte una radiografía, o un escáner. Y es que el ciclismo en particular y el de montaña está considerado como deporte de riesgo, y como tal, no en todas las comunidades autónomas la seguridad social cubre los daños que te pueda ocasionar un “ostión” o incluso, Dios no lo quiera, un rescate en un sendero perdido en el monte. Y no creas que tú no te vas a caer. No. Ciclistas los hay de muchos tipos, pero se resumen en dos categorías, los que ya se han caído, y los que creen que no se van a caer nunca. En este post doy mi opinión acerca de la necesidad o no de federarse, por no decir lo imprescindible que es, y claro, eso tiene un coste que dependiendo del tipo de licencia puede ser mayor o menor, pero que hay que tener en cuenta también al ser un gasto fijo todos los años. Y nunca lo dudes, es un dinero infinitamente bien invertido.

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Hay más gastos aún, así que no cierres la cartera jajaja. A poco que te guste esto, más pronto que tarde, te acabarás apuntando a alguna carrera, evento o quedada cicloturista. ¿Porqué? porque el ciclismo mola, con amigos mola más, y con 500 tíos y tías alrededor tuyo ya es la repanocha. Y tienen su coste, desde 15 euros que valen algunas a casi 200 que valen otras. Y ojo, que si tenemos que coger el barco, avión o tren y pagar estancia en casa del carajo, pues sigue sumando perras. Si es que todos empezamos igual, saliendo solos cerca casa, luego nos metemos en un grupito de amigos, y al final, acabamos participando en carreras de la disciplina que nos gusta. Poco a poco vamos viendo y oyendo acerca de tal o cual carrera en la cochinchina, y empezamos a ahorrar para ir pa´llá lejos. Sin querer hacer publicidad, todos tenemos ejemplos en nuestras mentes, como carreras endureras en el norte de Españaun abrazo para nuestros amigos los Pulpeiros-, carreras maratonianas por junglas caribeñas o desiertos africanos, o incluso heladas pistas en Mongolia. Pues, podemos viajar en clase turista o en clase oro, podemos compartir gastos de alojamiento con nuestros amigos o quedarnos en el hotel más lujoso y exclusivo del lugar, podemos ir a comer un bocadillo o podemos jartarnos a  langosta en el restaurante más caro de la ciudad. Volvemos a lo de siempre, es planificarse lo que uno quiere y lo que puede pagar.

Para ir finalizando, comentar también el gasto más importante -con el permiso de lo del seguro federativo-. El gasto fijo de final de ruta. La cervecita, el vinito, la colicola o el hasta el agüita sin gas que algunos se atreven a beber. Y es que terminar una ruta y no parar con los amigos a disfrutar un poco de un refrigerio cuando no de un aperitivo o incluso un almuerzo, es quizás, de lo mejor del ciclismo. Y este gasto, aunque variable y que se puede acondicionar a cada bolsillo -unos pueden pedir un “aurum red”  y otros pedimos una cervecita de elaboración local- debemos de tenerlo en cuenta a la hora de elaborar nuestros presupuestos como gasto fijo e inamovible en cada salida.

Podemos concluir que el ciclismo no es un deporte barato, pero puede ser tan caro como nosotros nos empeñamos en  que sea. Y digo bien, nosotros, porque nadie nos obliga a comprarnos una bici de 7000 euros para irte por el carril bici, igual con una de 200 tienes. Pa no cansarte, que es mejor pensar mucho en qué vas a hacer con la bici y comprar lo justo y necesario para ello, no obsesionarse con letras como XTR o Eagle, materiales como el carbono o manillares de titanio cuyas bondades no vamos a notar y disfrutar de la bici sin desperdiciar las perras que tanto nos cuesta ganar. Y dejar siempre algún eurillo para parar al final de la ruta y “rehidratarse”.

Pero siendo sinceros…. ¿de verdad el ciclismo es caro? Pensemos fríamente. Si cogemos la bici, no estamos metidos en el bar, no tendremos tiempo -ni dinero- para malgastar y ganaremos en salud. Los beneficios para el organismo del ciclismo están más que demostrados, no en vano se considera uno de los deportes más sanos que existen. Súmale que además vas a conocer a multitud de personas que a los tres días serán amigos tuyos con tus mismos gustos, y que descubrirás recovecos de tu comarca que no sabías ni que existían. Eso es algo que el dinero no puede pagar.

NOTA: Lo publicado es meramente un artículo de opinión del autor. No representa más que un consejo, una opinión, el parecer de una persona, y nunca algo vinculante. El club y sus empresas patrocinadoras no se hacen responsables de las opiniones vertidas por su autor. Tampoco se hacen responsables de que la parienta (o el pariente) se dé cuenta algún día de que la bicicleta no vale lo que tú le dijiste que valía…..