Los costes directos e indirectos de la gestión de flotas

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La gestión de flotas de vehículos tiene como principales objetivos el controlar y establecer qué presupuesto debe ir destinado a la flota, poder establecer los precios y las tarifas del servicio que ofreces para obtener beneficios, poder calcular de una forma exacta cuál es el coste que tienes por kilómetro circulado, calcular el tiempo que debes esperar para retirar o renovar un vehículo o tener un histórico de los costes para que puedas hacer previsiones a futuro.

Los costes de la gestión de flotas

Los costes de una flota se diferencian en dos grandes grupos: los costes directos, que son aquellos que tiene el vehículo por tenerlo en la flota y por su utilización (se dividen a su vez en fijos y variables), y los costes indirectos, que son los que no dependen del vehículo directamente sino de la propia gestión de la flota como es el software para la gestión, el hardware necesario o el personal que está involucrado en dicha gestión.

Los costes fijos

Se dividen en dos subgrupos, los costes de operación y los costes de capital.

En el subgrupo de los costes de operación se incluyen los gastos derivados de los conductores de los vehículos: el coste bruto anual por los salarios por prestar dicho servicio (en España aquí se incluye también la aportación que se debe realizar a la Seguridad Social).

También se encuentran englobados en los costes de operación los seguros de todo el equipamiento, como son los vehículos, la mercancía transportada o el del conductor. Además, están las tasas y los impuestos como, por ejemplo, la ITV, la tarjeta de transporte, el impuesto asignado a los vehículos de tracción mecánica, la obligatoria revisión del tacógrafo o los impuestos especiales para las autorizaciones.

En los costes de capital se engloban los de adquisición y financiación de cada vehículo, y están divididos en depreciación y financiación.

La depreciación es la pérdida de valor del vehículo y de los equipos auxiliares utilizados durante el tiempo que están en uso.

La financiación es la suma de todos los costes de financiación. La financiación la puedes realizar de varias maneras como, por ejemplo, si el vehículo lo compraste mediante un préstamo será la cuota anual de los intereses que debes pagar y si has emitido tu propia deuda es la suma de los intereses que pagas a los que la han comprado.

Los costes variables

Dentro de este subgrupo encontramos los costes eludibles y los costes ineludibles.

Los costes eludibles son aquellos que pueden derivarse o no de la utilización de los vehículos y que dependen directamente de la gestión de la flota y de su operativa. Aquí entra, por ejemplo, una multa de tráfico, los peajes, los incentivos y las dietas del conductor.

Los costes ineludibles son los que derivan de la propia utilización del vehículo. Dentro de este tipo de coste variable están el combustible necesario para que el vehículo pueda circular, los neumáticos, el propio mantenimiento del vehículo y las reparaciones de las posibles averías, y los gastos derivados de un posible accidente.

En definitiva, para una correcta gestión de flotas, es primordial conocer hasta el último coste de ello.